Hablemos de ‘bienestar’ para conectar con Millenials y Generación Z

9 abril 2026

En el marco de la EXPO Ciruelas Secas 2026, Sebastián Valdés, director en empresas, presentó un análisis profundo sobre las tendencias que están moldeando el consumo global de alimentos, poniendo especial énfasis en un factor que emerge como decisivo: el cambio generacional.

A partir de un modelo econométrico robusto, el economista mostró cómo ha evolucionado el consumo en distintos mercados durante las últimas décadas y proyectó su comportamiento hacia los próximos cinco años.

Más allá de las variables tradicionales como el PIB o los precios, hay un elemento que destaca con fuerza: el impacto de las nuevas generaciones, particularmente Millennials (nacidos entre 1981 y 1996) y Generación Z (entre 1997 y 2012). Según el análisis presentado, esta variable es la que mejor explica los cambios en el consumo en los 3 mercados estudiados: Polonia, Alemania y México, países relevantes en las exportaciones chilenas de ciruelas deshidratadas.

Millennials y Generación Z no solo representan cerca del 25% de la población, sino que concentra alrededor del 40% del gasto en bienestar. Se trata de un consumidor radicalmente distinto, que entiende la alimentación como parte de un enfoque integral de salud y calidad de vida.

Para este segmento, el bienestar no es algo ocasional, sino una práctica cotidiana que guía cada decisión de consumo. Buscan productos con respaldo científico, analizan en detalle la información nutricional y priorizan la calidad por sobre el precio, señala Valdés. “A la vez, están altamente influenciados por el entorno digital, combinando fuentes expertas con contenidos provenientes de redes sociales”.

Este nuevo perfil plantea desafíos relevantes: se trata de consumidores “maximizadores”, que evalúan constantemente si un alimento realmente aporta valor a su salud. En ese contexto, conceptos como nutrición funcional, salud intestinal, control del peso o bienestar mental adquieren un rol central.

 

El desafío a futuro

Uno de los hallazgos más relevantes de la presentación es que, en la medida en que estas generaciones ganan peso en el mercado, el consumo de ciertos productos tradicionales tiende a disminuir si no logran adaptarse a sus nuevas expectativas.

Esto abre una pregunta estratégica para la industria: ¿cómo lograr que productos como la ciruela deshidratada se integren en la dieta diaria de estos consumidores? ¿Cómo posicionarlos no solo como alimentos, sino como verdaderas soluciones de bienestar?

Valdés plantea que la clave está en comprender profundamente a esta generación y en comunicar el valor del producto en sus propios términos. Esto implica avanzar hacia una propuesta más clara en torno a sus beneficios funcionales, su aporte nutricional y su rol dentro de un estilo de vida saludable.

El análisis concluye con una reflexión estratégica: el cambio ya está en marcha. Los mercados están evolucionando y Millenials y Generación Z está definiendo las nuevas reglas del juego. En este contexto, la industria enfrenta el desafío —y la oportunidad— de adaptarse a tiempo.

Experiencias internacionales muestran que el camino pasa por invertir en posicionamiento, desarrollo de marca y comunicación efectiva hacia estos nuevos segmentos. Más que competir solo por volumen, el foco debe estar en capturar valor en un mercado cada vez más sofisticado.

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